Cuenta la leyenda que te han visto sonreír en manos desconocidas ahora para mi.
Cuenta la leyenda que sonríes más que antes y que ya no hay quién te pare.
Cuenta la leyenda que ya no me buscas en tus cartas, en tus letras ni en tus frases.
Cuenta la leyenda que estás radiante y que no hay quién se resista a amarte.
Cuenta la leyenda que ya no pasas por allí, dónde conocimos el amor, dónde lo hicimos.
Cuenta la leyenda que no hago más que pensar en ti, y te escribo por si se te ocurre pasearte entre líneas y encontrarte. Y qué curioso que se quede en este párrafo todo aquello que me dejó contarla.
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