Ahora que somos tan impredecibles.
Ahora que ya no seremos imprescindibles.
Ahora que todo esto se ha vuelto irreversible.
A veces queriéndonos tanto, y otras tan poco.
Y otra vez, enredados en la misma cama, en las mismas pestañas. Otra vez, accionando el invierno que aguardan estas sábanas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario