lunes, 14 de noviembre de 2016
D-escrito
Te escribo hoy, y te escribiré mañana. Porque nuestra historia merece ser leída, contada, cantada; en verso o en prosa. Te escribo a ti para poder escribir te siempre. Con las manos, con los dedos y con el alma. Te escribo sin comas ni puntos finales. Te escribo sin pensarlo porque solo tengo espacio para pensarte. Te escribo entre lineas, entre sábanas y entre copas. Y cuando me leas, descríbeme que sientes para que me dejes escribirte, escribirnos y describirnos siempre.
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